Firma Electrónica Notarial
La Suprema Corte de Justicia de Uruguay aprobó el 4 de febrero de 2015 la Acordada N° 7831, comunicada por Circular N° 6/2015 de 5 de febrero del presente, por la cual se incorpora un nuevo Título al Reglamento Notarial titulado “Uso de la firma electrónica avanzada notarial”.

Esta norma implica una importante garantía jurídica, un impulso para el gobierno electrónico y la satisfacción personal de corroborar que la función notarial trasciende sin lugar a dudas las herramientas que el escribano utilice.

Es con la ley 18600 que el ordenamiento jurídico uruguayo reconoce y se adapta a los cambios tecnológicos procurando brindar a sus usuarios confianza, seguridad y certeza sobre las transacciones electrónicas.

Tiene por objetivo en primer lugar asegurar la autenticidad del documento y su firma electrónica; en segundo lugar evitar su adulteración durante el trafico electrónico; en tercer lugar creara la infraestructura que dará seguridad al proceso de certificación; y en cuarto lugar acercar el uso de los medios tecnológicos al ámbito público y privado.

Documento electrónico es aquel que digitalmente representa actos o hechos independientemente del soporte que se utilice para su fijación o archivo. Todo documento electrónico que contenga una firma electrónica tiene la misma eficacia y validez que un documento escrito y con firma autógrafa.

La firma electrónica solo será eficaz si su uso es acordado por las partes. Se compone de datos electrónicos como medio de identificación del firmante. No asegura la integridad del documento ni la de su creador, es como la firma de un documento privado.

Se denomina Firma Electrónica Avanzada a la que asegura la identidad del firmante y la integridad del documento. Equivale en cuanto a su validez y eficacia a la firma certificada por Escribano, la pueden brindar los prestadores registrados ante la Unidad de Certificación Electrónica. Estos emitirán a quien se lo solicite, sea persona física o persona jurídica, un certificado electrónico el cual por intermedio de una clave criptográfica determina la identidad del firmante y la autenticidad del documento.

Arrendamiento Inmobiliario

Supongamos que 2 personas se ponen de acuerdo entre sí sobre el precio a pagar por el alquiler de una determinada vivienda. Por razones de urgencia muchas veces, y por razones de desconocimiento otras, deciden agilizar la mudanza, el inquilino procede a pagar el primes mes de alquiler, extendiendo el propietario el recibo de pago correspondiente, y dejando para más adelante la confección de un contrato escrito.

Pues bien, a partir de ese momento se puede afirmar que se ha consolidado un contrato de alquiler, han nacido derechos y obligaciones que las partes deberán respetar, a pesar de no existir un contrato escrito que regule dicha situación. Probablemente esta situación va a plantear varias interrogantes e incertidumbres en el futuro para las partes y seguramente derive en un conflicto sobre ciertos temas del contrato que han quedado sin reglamentarse. Es por ello que resulta conveniente la participación del Escribano antes de la celebración del contrato, ya sea asesorando sobre la posibilidad legal o no de arrendar ciertos inmuebles, clarificando el tema de los plazos legales según el destino del arrendamiento, determinando la forma de reajuste del precio, efectuando un estudio de las garantías, participando en el inventario y contemplando todas las disposiciones legales que protegen al cliente, entre ellas, la ley de derechos del consumidor.

¿Es importante pactar una garantía a la hora de alquilar un inmueble?

El contrato de arrendamiento, a diferencia de la compraventa que ocurre en un momento específico, es un contrato de cumplimiento continuado en el tiempo, por ello resulta necesario pactar una garantía que permita proteger al arrendador ante eventuales incumplimientos. Es allí cuando la participación del Escribano se hace imprescindible, permitiendo asesorar y brindar certidumbre jurídica sobre las mismas o salvaguardando los intereses del cliente frente a las famosas “garantías truchas” que hoy día se venden en los diarios. Es importante aconsejar a los clientes arrendatarios que hoy día se cuenta con un espectro más amplio en materia de garantías de alquileres, además de la ya conocida fianza personal (a sola firma) y propiedad, existen también el depósito en BHU, CGN, Ministerio de Vivienda o también existe la posibilidad de contratar con empresas aseguradoras privadas.

¿Las partes pueden convenir cualquier tipo de cláusulas en un contrato de arrendamiento?

No precisamente, y aquí radica también la importancia de asesorarse, en virtud que en materia de arrendamientos existen varias disposiciones llamadas de “orden público”, las cuales deben ser respetadas y no admiten pacto en contrario, por lo que las partes debidamente asistidas por el Escribano deberán sujetarse al régimen legal en la materia. A propósito de ello, se considera importante destacar que el arrendamiento está protegido por la Ley 17.250 de Relaciones de Consumo, si el Escribano interviene en forma previa a la celebración del contrato podrá evitarse la inclusión de cláusulas leoninas o abusivas para alguna de las partes. Un ejemplo de cláusula abusiva es cuando se pacta que el propietario no tendrá ninguna responsabilidad por los daños o desperfectos que pudiere sufrir la finca alquilada, cuando en realidad la ley establece expresamente que hay ciertas reparaciones necesarias que deben ser asumidas por el propietario del inmueble. El Escribano acompañará a su cliente durante el transcurso del arrendamiento para garantizar los derechos y obligaciones que asisten a las partes en esa materia.

En conclusión, la intervención del Escribano determinará que ese contrato de arrendamiento sea seguro, previsible y ajustado a derecho, equilibrando la balanza en cuanto a los derechos y obligaciones de las partes, con el objetivo de prevenir eventuales conflictos que se pudieren suscitar en el transcurso del mismo. En base a ello, se recomienda, a fin de evitar conflictos posteriores, consultar al Escribano antes de celebrar un contrato de alquiler, así como solicitar asesoramiento durante la ejecución del mismo para conocer sus obligaciones y derechos.

Compra Venta Inmuebles

¿Quién debe seleccionar al Escribano actuante?

La parte compradora deberá seleccionar el Escribano, ya que es previo a la firma de la compraventa es que se realizará el examen jurídico de la documentación, así como también el tributario. Una vez firmado el documento implica la aceptación de las condiciones actuales del bien.

¿Cuál es la tarea del Escribano?

En primer término realizará el examen de la documentación suministrada por la parte vendedora, la cual será cotejada con la información registral que solicitará. Mediante la información registral se verificará que no haya afectaciones o gravámenes que recaigan sobre el bien o sus titulares actuales o que lo fueron durante el proceso dominial (30 o 45 años para atrás al día del estudio). También controlará que el bien se encuentre al día en el pago de todos los Impuestos y Tributos Nacionales y Departamentales. A nivel Municipal también controlará que no haya previsto expropiaciones o afectaciones del predio. En caso de tratarse de una copropiedad controlará que se encuentre al día en el pago de los gastos comunes, fondos especiales, seguros, etc. Controlará la regularidad de las obras frente al Banco de Previsión Social (BPS), solicitándole se acredite la situación de regular de pagos frente a BPS y DGI a los vendedores de corresponder. Al momento de proceder al otorgamiento será agente de retención de los Impuestos de ITP e IRPF.

¿Quién paga el Impuesto a las Transmisiones Patrimoniales (ITP)?

Ambas partes, comprador y vendedor deben pagar el ITP por partes iguales, 2% del valor real actualizado cada una (este valor real actualizado surge de la cédula catastral actualiza por el índice del mes de la operación).

¿Quién paga el IRPF?

La parte vendedora, el cual deberá tributar toda vez que haya renta o ganancia.

¿Cuándo se entregan las llaves de la casa comprada?

Al otorgamiento de la escritura de compraventa se paga el precio y se otorgan las llaves al comprador, a partir de ese momento el comprador es dueño del inmueble; el Escribano inscribirá la compraventa en el Registro respectivo y una vez inscripto entregara la primera copia de la compraventa a los compradores.

¿En cuánto tiempo se realiza todo este análisis?

Dependerá de la complejidad de la documentación y que la misma se encuentre completa, en situaciones ideales es un procedimiento que tiene una duración de 15 a 30 días.

Certificados Notariales

Es admisible la certificación de hechos que el escribano conoce por haberlos percibido directamente, asumiendo la responsabilidad de su existencia y fidelidad. Puede considerarse cumplido el principio de inmediatez de la fe pública en la certificación de extremos conocidos en forma pública y notoria o llegados a real y efectivo conocimiento del escribano por la conjunción de varios hechos y testimonios coincidentes y corroborantes; no así cuando la fuente del conocimiento ha sido solamente la declaración de parte interesada, en cuyo caso se debe recurrir para su documentación a un acta de declaración protocolizada. La autenticidad del certificado notarial reposa tanto en los requisitos formales como en el cumplimiento de los principios de la fe pública (veracidad, inmediatez, documentación) y en la responsabilidad del autorizante, que será determinada por la sede competente.

Valor jurídico del certificado notarial

El artículo 248 del Reglamento Notarial (acordada 7533, de 22 de octubre de 2004), en su primer literal expresa: Certificado notarial es el instrumento público original autorizado por escribano, con el objeto de: a) acreditar la existencia de situaciones jurídicas, actos o hechos, conocidos ciertamente por el autorizante, o que le justifican mediante documentos públicos o privados que le exhiban o compulse; […]. En nuestro derecho esta facultad de «acreditar» le ha sido conferida al escribano por la Ley Orgánica Notarial (decreto-ley 1421, de 31 de diciembre de 1878) en su artículo 1.o , que define:

“Escribano Público es la persona habilitada por autoridad competente para redactar, extender y autorizar bajo su fe y firma, todos los actos y contratos que deben celebrarse con su intervención entre los particulares o entre estos y toda clase de personas jurídicas.” La «autorización bajo su fe» constituye un elemento intrínseco de la función notarial, y significa que lo expresado en el documento debe ser aceptado y valorado obligatoriamente —porque lo reconoce y lo ordena la ley— como una expresión de verdad, como una representación auténtica de la realidad. Para que ese valor de plena prueba se configure, el certificado notarial debe reunir las condiciones previstas para los instrumentos públicos de acuerdo al artículo 1574 del Código Civil, o sea, tratarse de un documento «revestido de un carácter oficial», «redactado o extendido por funcionario competente», «según las formas requeridas» por las leyes y los reglamentos aplicables y «dentro del límite de sus atribuciones»

Compra Venta Automotores

¿Corresponde asesorarse con un escribano cuando se compra un vehículo?

Sí, es necesario recurrir al escribano de confianza a estos efectos. Suele pasar que en la ansiedad por pagar y disfrutar cuanto antes el vehículo dejamos para más adelante hacer el título, desconociendo las consecuencias de esta omisión. Incluso, existe la creencia que cuando se adquiere un vehículo 0 km. no se requiere el título. También se produce el caso de quienes consultan al escribano por eventuales prendas o embargos del vehículo y cuando se les informa que está bien, lo pagan y no regresan a la escribanía para efectivizar la titulación.

¿Qué importancia tiene para el vendedor que el comprador haga el título del vehículo que le compra?

Si quien compra un auto no hace el título a su favor, el bien sigue estando en el patrimonio del vendedor, y si por ejemplo, el vehículo participa en un accidente, es al propietario (vendedor) a quien van a reclamar los daños causados por ese accidente y sobre el recaerán las responsabilidades. Por ello, resulta de suma importancia que el vendedor exija a quien compra, que haga el título de propiedad, para que el bien no siga estando en su patrimonio y pueda liberarse de responsabilidades que pudiera enfrentar por futuras acciones de quien hoy compra.

¿Qué importancia tiene para el comprador hacer el título y tener el vehículo a su nombre?

Cuando el comprador decide hacer el título en el preciso momento que adquiere el vehículo, el escribano gestiona la información registral y asegura que en ese momento quien vende no tiene un embargo genérico y/o que el vehículo no tiene una prenda o embargo específico. Pero si se paga el precio y se dilata la titulación puede que le ingrese un embargo al vendedor o al bien, y ese auto queda afectado por el embargo, generando una pérdida para la persona que realizó la inversión en la compra. Con el título automotor, el bien queda fuera del alcance de los acreedores del vendedor.

¿La situación es la misma cuando adquiero una moto?

Lo mismo sucede con las motos. Si salimos un poco del tema del embargo, que tampoco le es ajeno, es común que dos personas concurran a la Intendencia Municipal solicitando la transferencia de la moto de uno a favor del otro, sin documentar la “compraventa” realizada. En este caso, además de las mismas consecuencias mencionadas que para los automotores, es común que no se abone todo el precio, sino que quede un saldo a pagar, y cuando el comprador no cumple con dicho pago resulta difícil recuperar el dinero, en razón que ya se ha hecho la transferencia y no se documentó debidamente la deuda.

Por estos motivos, se necesita recurrir al escribano de confianza, ya que éste realiza una labor preventiva, extendiendo un contrato que protege a ambas partes, gestionando, estudiando y controlando información registral y diversa documentación a efectos que ambas partes se sientan seguras en el negocio que piensan realizar con la plena protección de los derechos que están implícitos en el mismo.

Sociedades Comerciales

¿Qué implica constituir una sociedad comercial?

La constitución de una sociedad comercial, implica que dos o más personas decidan poner un capital en común para realizar una actividad determinada y dividir las ganancias y las pérdidas, protegiendo en lo posible su patrimonio personal según el tipo de sociedad que escojan. Se opta por una actividad compartida, en lugar de actuar comercialmente en forma individual con los riesgos que eso implica. Una forma muy utilizada en la práctica es la conocida "sociedad de hecho", es decir aquel acuerdo que no está reflejado en un contrato escrito ni cumple las formalidades de otras sociedades, pero que es también una sociedad. En este caso, los socios tienen una gran responsabilidad y pueden ver comprometidos sus patrimonios personales por las deudas de la sociedad de hecho.

¿Tiene riesgos ser socio de una sociedad?

El riesgo depende del tipo de sociedad y la responsabilidad que asumen. En el mejor de los casos, como sucede en la Sociedad de Responsabilidad Limitada o en la Sociedad Anónima, se limitará la responsabilidad al monto aportado para constituir el capital. Es decir si existe un capital de $ 1.000 y dos socios que aportaron cada uno de ellos $ 500, la responsabilidad ante las deudas sociales serán hasta el monto de ese aporte realizado. Esto tiene algunas excepciones, por ejemplo en la Sociedad de Responsabilidad limitada el socio responde también con su patrimonio personal si existen reclamos laborales o deudas tributarias. En otros tipos de sociedad, se responde siempre con el patrimonio personal, aunque en la actualidad prácticamente esas sociedades ya no existen justamente por los riesgos que implican.

¿Es importante la intervención del escribano en la constitución de la sociedad?

Es muy importante, pues el escribano, como en todas las situaciones en que interviene, asesora y previene. En este caso, asesorará a las partes en cuanto a la sociedad que deberían elegir, al capital a aportar, el plazo de existencia de la sociedad, en qué momento se pueden retirar los socios o qué sucede en caso que uno de ellos fallezca. También contribuye a qué las partes comprendan el alcance que tiene ser el representante de una sociedad, si se puede renunciar al cargo en cualquier momento y si tienen responsabilidad y de qué tipo por ejercer ese cargo, entre muchos otros temas. La información previa es fundamental para el futuro de los socios dentro de la sociedad.

¿Tiene riesgos ser administrador o representante de una sociedad?

Tiene y mucho. Por eso es importante estar bien asesorado. El representante actúa por la sociedad y puede ser socio o no. Responde frente a ésta, frente a los socios, e incluso frente a extraños, por ej. acreedores. Puede también llegar a responder en forma personal, por ejemplo ante reclamos laborales y/o ante deudas tributarias, entre los más frecuentes. Quien ejerce este cargo debe conocer el régimen legal que se le aplica y estar enterado que cuando se retira de la sociedad no siempre queda desvinculado por el simple hecho de hacerlo, sino que es necesario cumplir además determinadas formalidades, lo cual en varias ocasiones se desconoce y ese representante se ve comprometido durante mucho tiempo, aun sin saberlo. Asimismo, es necesario que conozca que tiene limitaciones para ejercer actividades similares a las que se dedica la sociedad.

Testamento

¿Qué es el testamento y que tipos existen?

Es un acto por el cual una persona dispone de todo o parte de sus bienes para después de su muerte. Hay varios tipos de testamentos y en casi todos los casos siempre actúa un Escribano, salvo excepciones previstas especialmente en la ley. Dentro de los diversos tipos tenemos el testamento solemne y menos solemne y dentro de los solemnes el abierto y el cerrado. En el abierto, el testador que es la persona que dispone de sus bienes, hace saber su voluntad al Escribano conjuntamente con 3 testigos. Esto no sucede en el testamento cerrado, donde es el propio testador que lo redacta y se lo entrega al Escribano, quien en presencia de 5 testigos labra un acta. De aquí podemos sacar algunas conclusiones: el testamento es personal, revocable y siempre escrito: lo hace el propio interesado, puede dejar sin efecto testamentos que haya otorgado con anterioridad y todo lo hace por escrito. Pero siempre con la intervención del Escribano, ya que en nuestro país no es válido el testamento ológrafo, que es el otorgado de puño y letra del testador.

¿Qué función cumple y que ventajas tiene hacer un testamento?

El testamento es el instrumento o el medio para documentar la voluntad. Cuando una persona fallece sin testamento es la ley quien determina quienes van a recibir los bienes o deudas de la persona que fallece. Lo que en definitiva permite el testamento es la posibilidad de disponer del patrimonio nombrando herederos a otras personas que por ley nunca lo serían, así como también alterar la proporción/cantidad de los bienes que les tocaría por ley a los herederos. Pero no sólo para disponer de los bienes es que sirve el testamento, también es un medio idóneo para, por ejemplo, reconocer a un hijo natural, desheredar a una persona (si se dan las causales que prevé la ley), revocar otro testamento, nombrar tutor o curador, o nombrar un administrador de los bienes, entre otras cosas.

¿Quién lo hace?

La persona facultada por ley para realizar y garantizar un testamento es justamente el Escribano, quien informa y asesora al testador de las diversas formas en que puede disponer de sus bienes. Las posibilidades que ofrece el Derecho son varias, y el Escribano aconsejará sobre cómo conseguirlas, redactará el documento y garantizará que se cumplan todas las formalidades legales, todo dentro de la más estricta confidencialidad. Cabe acotar que mientras el testador esté vivo, el contenido de ese testamento no es público, ya que si bien nosotros como Escribanos tenemos que enviar una comunicación al Registro de Testamentos, no informamos sobre el contenido, simplemente comunicamos que determinada persona, en tal lugar y con determinado testigos otorgó un testamento.

¿Qué costos tiene hacer un testamento?

Hay que distinguir el costo que puede tener hacer un testamento, lo que son los honorarios del Escribano, que varían según el caso; de los gastos que lleva abrir una sucesión, ya sea que haya o no testamento. Si hacemos una relación costo-beneficio, inmediatamente nos damos cuenta que habiendo previsto todo esto en vida, podemos evitar futuras discordias y pérdidas patrimoniales para quienes heredan

Sucesiones

¿Cuándo corresponde abrir una sucesión?

Cuando una persona fallece, o se ausenta por un período de cuatro años sin tener noticias de su existencia, previo juicio y sentencia judicial que declara la ausencia. El difunto o declarado ausente transmite todos los bienes y deudas que tenía (herencia), pasando a los herederos lo que el fallecido estableció por testamento y a falta de éste lo que determine la ley.

¿Qué desventajas tiene no abrir la sucesión?

No se tiene certeza de quienes son los herederos (propietarios) ni de los bienes sobre los cuales recae. El proceso sucesorio permite, realizar la Partición, o en su falta si se quiere por ejemplo, enajenar o hipotecar un bien inmueble perteneciente a la herencia. Sólo podrán transmitir la propiedad de dicho bien los dueños declarados herederos una vez finalizado el proceso sucesorio.

¿Cómo procede el Escribano al momento de iniciar el trámite sucesorio?

Al momento de abordar la sucesión, corresponderá estudiar: 1) si hay testamento; 2) qué personas y derechos figuran dentro del testamento y 3) considerará las personas que heredan según la ley. En primer orden, heredan los hijos; en el segundo, los padres o abuelos y cónyuge; en el tercer orden, hermanos legítimos e hijos adoptivos; en el cuarto orden, padre o madre adoptante y colaterales (tíos y primos); y por último, en el quinto orden, el Estado.

¿Cómo se distribuyen los bienes hereditarios?

Conviene aclarar, que el causante puede disponer libremente de una parte de sus bienes, de aquella fracción sobrante, una vez determinadas las asignaciones forzosas. Es importante saber que las asignaciones forzosas, son la parte de los bienes del difunto que la ley asigna a ciertas personas. Una parte de los bienes hereditarios tiene como destino los herederos forzosos que son en primer lugar los hijos legítimos o naturales o en su defecto sus nietos legítimos o naturales, y a falta de éstos, los padres legítimos y en su defecto, sus abuelos legítimos. Otra asignación forzosa es la denominada porción conyugal que se concede al cónyuge sobreviviente que carece de lo necesario para su vital sustento, y por último, lo que la ley llama asignaciones alimenticias que son los alimentos que el difunto debía por ley a ciertas personas y que son exigibles antes de la apertura de la sucesión, como por ejemplo, una pensión alimenticia. Además de la porción conyugal si le correspondiere, también tiene el derecho de habitar de por vida en el inmueble donde vivía con su esposo/a, así como del uso de los muebles que lo componen.

¿Se tiene siempre la obligación o el derecho a recibir la herencia?

La herencia se puede aceptar pura y simplemente, aunque lo más recomendable, si se sospecha que hay más deudas que bienes, es aceptarla bajo beneficio de inventario, para evitar por ejemplo, el riesgo de tener que cubrir las deudas con el patrimonio propio. Esto, sin perjuicio de poder repudiar la herencia. También existen las causales de indignidad que la ley determina y de desheredación que por disposiciones testamentarias se establezcan, impidiendo en consecuencia recibir la herencia.

¿Qué trámites y gastos implica un proceso sucesorio?

Antes de dar comienzo con un trámite sucesorio, se debe solicitar información al Registro de Testamento para saber si existe testamento. Luego se presenta un escrito ante el Juzgado a fin de comenzar el trámite que implica acreditar la muerte, ubicar a eventuales acreedores y presuntos herederos que se desconozcan, hacer una relación de los bienes y deudas para finalmente obtener una resolución del juez donde declare a los herederos y bienes hereditarios. Esa resolución llamada “certificado de resultancias de autos” se inscribe en el Registro Público si hay bienes inscribibles, como lo son generalmente los inmuebles, autos, etc. También aquí es importante mencionar, debido a que es obligatorio presentarlo al momento de la inscripción del certificado de resultancias de autos, el pago del Impuesto a las Transmisiones Patrimoniales y advertir que se tiene solamente el plazo de un año para su pago a partir de la muerte del causante. Pasado dicho plazo, se generarán multas y recargos.

¿En qué otras áreas dentro del derecho sucesorio interviene el Escribano?

Podemos mencionar dos grandes actuaciones: partición y testamento. La partición es una etapa posterior al trámite sucesorio que tiene como finalidad dividir los bienes, adjudicándose a cada heredero su parte o lote.

Mandatos y Poderes

¿Qué significa darle un poder a alguien y qué es lo que debemos tener en cuenta?

Cuando se otorga poder a alguien se lo faculta para que cuando actué invocando ese poder produzca consecuencias jurídicas sobre el patrimonio de la persona que se lo confirió, es decir, actúa el apoderado pero su accionar genera derechos y/o obligaciones a la persona que se lo concedió. La relación entre mandante (quien da el poder) y mandatario (quien lo recibe) es básicamente de confianza, ya que lo que haga la persona que recibe el poder va a afectar directamente el patrimonio de quien le dio el poder. También destacar, que cuando se da un poder a otra persona se puede elegir que tan amplio puede ser y eso también va a depender del negocio. En tal sentido, el poder puede ser general o especial.

¿Qué tipo de actos se pueden plasmar en un poder?

En el caso de conferir un poder general, se estaría facultando al apoderado a realizar todos los actos que se podrían hacer personalmente, excepto aquellos que requieren poder especial y expreso. Es decir él apoderado puede administrar, disponer y afectar (hipotecar, por ejemplo) los bienes del poderdante. También se puede conferir poder para pleitos. Algunos actos requieren poder especial y expreso, por ejemplo para casarse o para divorciarse, entre otros. También se puede conferir poder para actos determinados, y en ese caso serían poderes especiales, por ejemplo el poder para cobrar la jubilación, para comprar o vender un bien en particular, etc. Algunos se plasman en documento privado otros deben hacerse en Escritura Pública.

¿Por qué es conveniente consultar con nuestro Escribano de cabecera cuando vamos a otorgar un poder?

Una vez que se otorga un poder, los actos del apoderado van a provocar efectos directamente sobre el otorgante, él va a ser el obligado. En razón de la magnitud del tema, el Escribano asesorará y explicará cuales son las soluciones para dar respuesta a lo que necesita el cliente y las implicancias de ello. Una vez dialogadas las condiciones con el cliente, el Escribano redactará el documento exactamente con las facultades que el poderdante quiere dar, ajustado al caso concreto que se está planteando. Este vínculo que se produce entre el Escribano y el cliente es vital para la eficacia de lo que se quiere y con todas las garantías, aclaramos esto ya que existen formularios, que a veces se proporcionan en alguna oficina, y que pueden no ajustarse a lo que el cliente desea, exponiéndose también a un gran riesgo que se desconoce y del cual nadie asesora. Por ejemplo, una persona A otorga un poder a otra B con facultades de administración, con ese poder la persona podría, por ejemplo, celebrar un contrato de arrendamiento en nombre de A pero no podría vender una propiedad de A. De ahí la importancia de explicarle al profesional que es lo que se quiere para que el mismo pueda hacer "un traje a medida" de las necesidades. Asimismo, el mandatario debe ajustar su gestión al cometido que le asigna el mandante en cuyo interés obra y no exceder el mandato, es decir actuar fuera de las facultades conferidas.

¿Qué pasa cuando hemos dado un poder pero al tiempo no queremos que esa persona nos siga representando?

En este caso, se puede revocar el poder, es decir que mediante un documento quien dio el poder tiene la facultad de poner fin a la relación creada, sin necesidad de expresar las causas de dicho cese. El poder es esencialmente revocable. Es decir que siempre quien da poder tiene la potestad de quitarlo. Otras causales de extinción del poder son la renuncia del apoderado, es quien recibe el poder el que tiene interés de salir de esa relación. La muerte de cualquiera de ambos también pone fin al mandato.

¿Puedo utilizar en el extranjero un poder otorgado en Uruguay?

Sí, pero antes debe ser legalizado. La legalización es el reconocimiento de la firma de la autoridad nacional competente que autentica un documento. En nuestro país, el trámite se inicia en la Suprema Corte de Justicia-Inspección General de Registros Notariales (Edificio del Notariado), continúa en el Ministerio de Relaciones Exteriores y finaliza en el Consulado del país donde tendrá efectos.

¿Qué trámite debo seguir si soy extranjero y deseo utilizar en Uruguay un poder otorgado en mi país?

A efecto de surtir efectos en nuestro país, los poderes provenientes del extranjero deben ser legalizados y protocolizados. En este caso el original queda incorporado al Registro del Escribano Uruguayo y su primer testimonio tiene el valor de primera copia, o sea que es el título documental con que el mandatario puede actuar a todos los efectos. No hay limitación para la expedición de testimonios de la protocolización, puede solicitar al Escribano la expedición de varios testimonios con igual valor. Si el poder fue otorgado para surtir efectos en Uruguay y también en otros países, el Decreto 175/992 de 5 de mayo de 1992 habilita al Escribano a expedir previamente un testimonio por exhibición del poder, protocolizar este testimonio por exhibición y devolver el original. Si no fue utilizada esta alternativa, y el original es necesario para actuar en otros países, el interesado puede solicitar al Escribano el desglose del documento del Registro de Protocolizaciones mediante el procedimiento que prevé el Reglamento Notarial en los arts. 102 a 105. En conclusión, consultar con el Escribano le va a dar la seguridad a la persona que otorga el poder de que las facultades que está confiriendo son exactamente las que quería. Esto es fundamental en un doble sentido, tanto para no excederse y otorgar un poder más amplio del deseado o para no "quedarse corto", y entonces cuando el poderdante está por ejemplo de viaje, confiado en que el apoderado está facultado para hacer lo que le encomendó, resulta que el poder no tenía facultades suficientes para ello, con los inconvenientes que esto genera. Es el Escribano quien va a asesorar y a documentar en la forma adecuada la voluntad del cliente. La consulta a tiempo con el Escribano, tanto en este tema como en otros, tiene la ventaja de dar seguridad y certeza y esto se traduce en tranquilidad para las partes.

Cuando se otorga poder a alguien se lo faculta para que cuando actué invocando ese poder produzca consecuencias jurídicas sobre el patrimonio de la persona que se lo confirió, es decir, actúa el apoderado pero su accionar genera derechos y/o obligaciones a la persona que se lo concedió. La relación entre mandante (quien da el poder) y mandatario (quien lo recibe) es básicamente de confianza, ya que lo que haga la persona que recibe el poder va a afectar directamente el patrimonio de quien le dio el poder. También destacar, que cuando se da un poder a otra persona se puede elegir que tan amplio puede ser y eso también va a depender del negocio. En tal sentido, el poder puede ser general o especial.

¿Qué tipo de actos se pueden plasmar en un poder?

En el caso de conferir un poder general, se estaría facultando al apoderado a realizar todos los actos que se podrían hacer personalmente, excepto aquellos que requieren poder especial y expreso. Es decir él apoderado puede administrar, disponer y afectar (hipotecar, por ejemplo) los bienes del poderdante. También se puede conferir poder para pleitos. Algunos actos requieren poder especial y expreso, por ejemplo para casarse o para divorciarse, entre otros. También se puede conferir poder para actos determinados, y en ese caso serían poderes especiales, por ejemplo el poder para cobrar la jubilación, para comprar o vender un bien en particular, etc. Algunos se plasman en documento privado otros deben hacerse en Escritura Pública.

¿Por qué es conveniente consultar con nuestro Escribano de cabecera cuando vamos a otorgar un poder?

Una vez que se otorga un poder, los actos del apoderado van a provocar efectos directamente sobre el otorgante, él va a ser el obligado. En razón de la magnitud del tema, el Escribano asesorará y explicará cuales son las soluciones para dar respuesta a lo que necesita el cliente y las implicancias de ello. Una vez dialogadas las condiciones con el cliente, el Escribano redactará el documento exactamente con las facultades que el poderdante quiere dar, ajustado al caso concreto que se está planteando. Este vínculo que se produce entre el Escribano y el cliente es vital para la eficacia de lo que se quiere y con todas las garantías, aclaramos esto ya que existen formularios, que a veces se proporcionan en alguna oficina, y que pueden no ajustarse a lo que el cliente desea, exponiéndose también a un gran riesgo que se desconoce y del cual nadie asesora. Por ejemplo, una persona A otorga un poder a otra B con facultades de administración, con ese poder la persona podría, por ejemplo, celebrar un contrato de arrendamiento en nombre de A pero no podría vender una propiedad de A. De ahí la importancia de explicarle al profesional que es lo que se quiere para que el mismo pueda hacer "un traje a medida" de las necesidades. Asimismo, el mandatario debe ajustar su gestión al cometido que le asigna el mandante en cuyo interés obra y no exceder el mandato, es decir actuar fuera de las facultades conferidas.

¿Qué pasa cuando hemos dado un poder pero al tiempo no queremos que esa persona nos siga representando?

En este caso, se puede revocar el poder, es decir que mediante un documento quien dio el poder tiene la facultad de poner fin a la relación creada, sin necesidad de expresar las causas de dicho cese. El poder es esencialmente revocable. Es decir que siempre quien da poder tiene la potestad de quitarlo. Otras causales de extinción del poder son la renuncia del apoderado, es quien recibe el poder el que tiene interés de salir de esa relación. La muerte de cualquiera de ambos también pone fin al mandato.

¿Qué significa cuando presentamos un poder ante una oficina o en un banco y nos piden la “vigencia del poder”?

Es muy común que al presentar el poder a un banco, por ejemplo, se solicite lo que se denomina la vigencia del poder. Esto es la acreditación de que ese poder no ha sido revocado o modificado, es decir que el apoderado sigue representando válidamente al poderdante. El poder puede tener 1 mes, 1 año o 10 años y seguir estando vigente. El Escribano solicita al Registro Nacional de Actos Personales un certificado para que el Registro informe si por ese poder hay inscripciones o no y luego en el propio documento hace una constancia estableciendo que el poder continúa vigente.

¿Puedo utilizar en el extranjero un poder otorgado en Uruguay?

Sí, pero antes debe ser legalizado. La legalización es el reconocimiento de la firma de la autoridad nacional competente que autentica un documento. En nuestro país, el trámite se inicia en la Suprema Corte de Justicia-Inspección General de Registros Notariales (Edificio del Notariado), continúa en el Ministerio de Relaciones Exteriores y finaliza en el Consulado del país donde tendrá efectos.

¿Qué trámite debo seguir si soy extranjero y deseo utilizar en Uruguay un poder otorgado en mi país?

A efecto de surtir efectos en nuestro país, los poderes provenientes del extranjero deben ser legalizados y protocolizados. En este caso el original queda incorporado al Registro del Escribano Uruguayo y su primer testimonio tiene el valor de primera copia, o sea que es el título documental con que el mandatario puede actuar a todos los efectos. No hay limitación para la expedición de testimonios de la protocolización, puede solicitar al Escribano la expedición de varios testimonios con igual valor. Si el poder fue otorgado para surtir efectos en Uruguay y también en otros países, el Decreto 175/992 de 5 de mayo de 1992 habilita al Escribano a expedir previamente un testimonio por exhibición del poder, protocolizar este testimonio por exhibición y devolver el original.

Si no fue utilizada esta alternativa, y el original es necesario para actuar en otros países, el interesado puede solicitar al Escribano el desglose del documento del Registro de Protocolizaciones mediante el procedimiento que prevé el Reglamento Notarial en los arts. 102 a 105. En conclusión, consultar con el Escribano le va a dar la seguridad a la persona que otorga el poder de que las facultades que está confiriendo son exactamente las que quería. Esto es fundamental en un doble sentido, tanto para no excederse y otorgar un poder más amplio del deseado o para no "quedarse corto", y entonces cuando el poderdante está por ejemplo de viaje, confiado en que el apoderado está facultado para hacer lo que le encomendó, resulta que el poder no tenía facultades suficientes para ello, con los inconvenientes que esto genera. Es el Escribano quien va a asesorar y a documentar en la forma adecuada la voluntad del cliente. La consulta a tiempo con el Escribano, tanto en este tema como en otros, tiene la ventaja de dar seguridad y certeza y esto se traduce en tranquilidad para las partes.

¿Qué significa darle un poder a alguien y qué es lo que debemos tener en cuenta?

Cuando se otorga poder a alguien se lo faculta para que cuando actué invocando ese poder produzca consecuencias jurídicas sobre el patrimonio de la persona que se lo confirió, es decir, actúa el apoderado pero su accionar genera derechos y/o obligaciones a la persona que se lo concedió. La relación entre mandante (quien da el poder) y mandatario (quien lo recibe) es básicamente de confianza, ya que lo que haga la persona que recibe el poder va a afectar directamente el patrimonio de quien le dio el poder. También destacar, que cuando se da un poder a otra persona se puede elegir que tan amplio puede ser y eso también va a depender del negocio. En tal sentido, el poder puede ser general o especial.

¿Qué tipo de actos se pueden plasmar en un poder?

En el caso de conferir un poder general, se estaría facultando al apoderado a realizar todos los actos que se podrían hacer personalmente, excepto aquellos que requieren poder especial y expreso. Es decir él apoderado puede administrar, disponer y afectar (hipotecar, por ejemplo) los bienes del poderdante. También se puede conferir poder para pleitos. Algunos actos requieren poder especial y expreso, por ejemplo para casarse o para divorciarse, entre otros. También se puede conferir poder para actos determinados, y en ese caso serían poderes especiales, por ejemplo el poder para cobrar la jubilación, para comprar o vender un bien en particular, etc. Algunos se plasman en documento privado otros deben hacerse en Escritura Pública.

¿Por qué es conveniente consultar con nuestro Escribano de cabecera cuando vamos a otorgar un poder?

Una vez que se otorga un poder, los actos del apoderado van a provocar efectos directamente sobre el otorgante, él va a ser el obligado. En razón de la magnitud del tema, el Escribano asesorará y explicará cuales son las soluciones para dar respuesta a lo que necesita el cliente y las implicancias de ello. Una vez dialogadas las condiciones con el cliente, el Escribano redactará el documento exactamente con las facultades que el poderdante quiere dar, ajustado al caso concreto que se está planteando. Este vínculo que se produce entre el Escribano y el cliente es vital para la eficacia de lo que se quiere y con todas las garantías, aclaramos esto ya que existen formularios, que a veces se proporcionan en alguna oficina, y que pueden no ajustarse a lo que el cliente desea, exponiéndose también a un gran riesgo que se desconoce y del cual nadie asesora. Por ejemplo, una persona A otorga un poder a otra B con facultades de administración, con ese poder la persona podría, por ejemplo, celebrar un contrato de arrendamiento en nombre de A pero no podría vender una propiedad de A. De ahí la importancia de explicarle al profesional que es lo que se quiere para que el mismo pueda hacer "un traje a medida" de las necesidades. Asimismo, el mandatario debe ajustar su gestión al cometido que le asigna el mandante en cuyo interés obra y no exceder el mandato, es decir actuar fuera de las facultades conferidas.

¿Qué pasa cuando hemos dado un poder pero al tiempo no queremos que esa persona nos siga representando?

En este caso, se puede revocar el poder, es decir que mediante un documento quien dio el poder tiene la facultad de poner fin a la relación creada, sin necesidad de expresar las causas de dicho cese. El poder es esencialmente revocable. Es decir que siempre quien da poder tiene la potestad de quitarlo. Otras causales de extinción del poder son la renuncia del apoderado, es quien recibe el poder el que tiene interés de salir de esa relación. La muerte de cualquiera de ambos también pone fin al mandato.

¿Qué significa cuando presentamos un poder ante una oficina o en un banco y nos piden la “vigencia del poder”?

Es muy común que al presentar el poder a un banco, por ejemplo, se solicite lo que se denomina la vigencia del poder. Esto es la acreditación de que ese poder no ha sido revocado o modificado, es decir que el apoderado sigue representando válidamente al poderdante. El poder puede tener 1 mes, 1 año o 10 años y seguir estando vigente. El Escribano solicita al Registro Nacional de Actos Personales un certificado para que el Registro informe si por ese poder hay inscripciones o no y luego en el propio documento hace una constancia estableciendo que el poder continúa vigente.

¿Puedo utilizar en el extranjero un poder otorgado en Uruguay?

Sí, pero antes debe ser legalizado. La legalización es el reconocimiento de la firma de la autoridad nacional competente que autentica un documento. En nuestro país, el trámite se inicia en la Suprema Corte de Justicia-Inspección General de Registros Notariales (Edificio del Notariado), continúa en el Ministerio de Relaciones Exteriores y finaliza en el Consulado del país donde tendrá efectos.

¿Qué trámite debo seguir si soy extranjero y deseo utilizar en Uruguay un poder otorgado en mi país?

A efecto de surtir efectos en nuestro país, los poderes provenientes del extranjero deben ser legalizados y protocolizados. En este caso el original queda incorporado al Registro del Escribano Uruguayo y su primer testimonio tiene el valor de primera copia, o sea que es el título documental con que el mandatario puede actuar a todos los efectos. No hay limitación para la expedición de testimonios de la protocolización, puede solicitar al Escribano la expedición de varios testimonios con igual valor. Si el poder fue otorgado para surtir efectos en Uruguay y también en otros países, el Decreto 175/992 de 5 de mayo de 1992 habilita al Escribano a expedir previamente un testimonio por exhibición del poder, protocolizar este testimonio por exhibición y devolver el original. Si no fue utilizada esta alternativa, y el original es necesario para actuar en otros países, el interesado puede solicitar al Escribano el desglose del documento del Registro de Protocolizaciones mediante el procedimiento que prevé el Reglamento Notarial en los arts. 102 a 105.

En conclusión, consultar con el Escribano le va a dar la seguridad a la persona que otorga el poder de que las facultades que está confiriendo son exactamente las que quería. Esto es fundamental en un doble sentido, tanto para no excederse y otorgar un poder más amplio del deseado o para no "quedarse corto", y entonces cuando el poderdante está por ejemplo de viaje, confiado en que el apoderado está facultado para hacer lo que le encomendó, resulta que el poder no tenía facultades suficientes para ello, con los inconvenientes que esto genera. Es el Escribano quien va a asesorar y a documentar en la forma adecuada la voluntad del cliente. La consulta a tiempo con el Escribano, tanto en este tema como en otros, tiene la ventaja de dar seguridad y certeza y esto se traduce en tranquilidad para las partes.